La selva central y los franciscanos (1): el Cerro de la Sal

La selva central y los franciscanos (1): el Cerro de la Sal

La selva central fue asiento tradicional de los grupos étnicos yánesha (amuesha) y asháninca (campa). Durante la invasión española, en el siglo XVI, la zona se mantuvo alejada de los…

La selva central y los franciscanos (1): el Cerro de la Sal
Bicentenario de Argentina: la construcción del estado nacional

Bicentenario de Argentina: la construcción del estado nacional

La elite de Buenos Aires, al adoptar el federalismo, logró su hegemonía  al mantener el dominio exclusivo del puerto y sus rentas; las provincias, por su lado, fundaban sus expectativas…

Bicentenario de Argentina: la construcción del estado nacional
Historia del agua potable en Lima (2)

Historia del agua potable en Lima (2)

“Agua potable” para los limeños, 1900-1930.- En 1913, un año antes de finalizar el período de 50 años concedidos, el gobierno rescindió el contrato y compró la Empresa del Agua.…

Historia del agua potable en Lima (2)
Historia del agua potable en Lima (1)

Historia del agua potable en Lima (1)

Como sabemos, la principal fuente de agua para el consumo de los 8 millones de limeños es el río Rímac[1]. El Rímac, durante los meses de invierno (ausencia de lluvias…

Historia del agua potable en Lima (1)
¿Bicentenario de la Independencia?: un texto de Germán Carrera Damas

¿Bicentenario de la Independencia?: un texto de Germán Carrera Damas

La presentación mediática de la significación histórica del año 2010 para Hispanoamérica se expresa como “Bicentenario de la Independencia”. Esta simplificación de los hechos históricos no merece mayor examen crítico.…

¿Bicentenario de la Independencia?: un texto de Germán Carrera Damas
IV Centenario de la fundación de Lima (2)

IV Centenario de la fundación de Lima (2)

1. Se culminaron las obras complementarias y de ornato de la Plaza San Martín. Recordemos que durante los años 20, solo se habían inaugurado en este recinto el monumento al…

IV Centenario de la fundación de Lima (2)
PreviousNext

La selva central y los franciscanos (1): el Cerro de la Sal

La selva central fue asiento tradicional de los grupos étnicos yánesha (amuesha) y asháninca (campa). Durante la invasión española, en el siglo XVI, la zona se mantuvo alejada de los acontecimientos que provocaron la caída del Imperio de los Incas y, en un hecho difícil de comprender, esta región, siendo el espacio selvático más próximo la capital del Virreinato, escapó al interés de los conquistadores. Es probable que la “leyenda de El Dorado” o del “País de la Canela” empujó a los españoles a explorar otras zonas de la selva; eso lo demostrarían las fundaciones, en la selva norte, de Jaén de Bracamoros (1536) y Santiago de los Ocho Valles de Moyobamba (1540), y, en el sur, de San Juan del Oro (entre 1540 y 1553). De otro lado, testimonios históricos nos revelan que fueron muy escasos los contactos entre las poblaciones amazónicas y andinas en el centro del país durante los tiempos prehispánicos; en todo caso, el comercio o los intercambios fueron muy esporádicos. 

El verdadero interés por la selva central surgió a mediados del siglo XVII cuando se descubrieron las minas de plata de la vecina zona de Cerro de Pasco, que influyó en la orientación de la producción de esta región de la montaña. Recordemos, además, que a lo largo de los siglos XVII y XVIII, las minas de Pasco competían con las de Oruro el segundo lugar de la producción de plata luego de las de Potosí. Este auge minero de la sierra central, una zona tradicionalmente poco habitada, atrajo un fuerte flujo de población. Cerro de Pasco dependía de la jurisdicción de Huánuco, cuyos vecinos notables vieron en la selva central una oportunidad de negocio para abastecer al mercado minero. Fernando Tello Sotomayor, por ejemplo, vecino de Huánuco, tenía un obraje (o taller de manufacturas) en el pueblo de Paucartambo, ubicado en la cabecera del río del mismo nombre y que comunicaba Pasco con el famoso Cerro de la Sal, en Quimiri. No por casualidad, por ultimo, los primeros misioneros que exploraron la selva central salieron del convento franciscano de Huánuco.

Sin duda, fueron los frailes y clérigos los que exploraron la selva llevando la evangelización, la Biblia y la Cruz, los forjadores de la integración de la amazonía al territorio del Virreinato, primero, y la República peruana, después. Fueron ellos, también, los que escribieron la historia, describieron la geografía y estudiaron las lenguas y las costumbres de los pueblos amazónicos. Los testimonios dan cuenta de más de 140 pueblos  fundados por ellos y  unas 170 crónicas, con descripciones e informes de valor incalculable. Hoy, centenares de miles de aborígenes que hablan español, profesan la religión católica y votan en las elecciones lo hacen gracias a esta larga historia que se remonta al siglo XVII.

Bicentenario de Argentina: la construcción del estado nacional

Bicentenario de Argentina: la construcción del estado nacional

La elite de Buenos Aires, al adoptar el federalismo, logró su hegemonía  al mantener el dominio exclusivo del puerto y sus rentas; las provincias, por su lado, fundaban sus expectativas de cambio en la sanción de una Constitución que nacionalizara a ambos. Si bien, como vimos, el periodo “rosista” no resolvió el conflicto, fue sentando las bases empíricas de una convivencia política de carácter nacional y, a partir de 1837, un grupo de intelectuales, entre los que destacan Alberdi y Sarmiento, madura el diseño de un proyecto nacional que se expresó en la Constitución de 1853 . Pero el documento no bastaba. Hubo que esperar diez años más para que surja la clase política capaz de centralizar el poder en el Estado y mediante la estabilidad política y seguridad jurídica atraer los capitales extranjeros que fundaran las bases del desarrollo económico.

La constitución de 1853, entonces, diseña un proyecto nacional. Se redacta en un contexto en el que los legisladores tenían ante sí un enorme territorio poblado por apenas un millón y medio de habitantes , en su gran mayoría analfabetos , sin medios de comunicación, sin ferrocarriles y con un enorme desequilibrio entre Buenos Aires y el resto del país. La otra cara del problema seguía siendo cómo transferir el poder de los estados provinciales a una unidad política más amplia, que tuviera en sus manos los recursos públicos derivados del comercio y del crédito así como la fuerza de las armas.

El mérito de estos constituyentes es que fueron capaces de concebir para el futuro otra realidad. En este sentido, Tulio Halperin (1995) subraya la superior clarividencia de estos pensadores. No hay paralelo fuera de Argentina al debate entre Sarmiento y Alberdi. Lo cierto es que ya en el Preámbulo de la Constitución se establecían claramente los objetivos: “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino” (citado por Fernández y otros 2002: 170).

Historia del agua potable en Lima (2)

Aguador en la Lima de inicios del siglo XX

“Agua potable” para los limeños, 1900-1930.- En 1913, un año antes de finalizar el período de 50 años concedidos, el gobierno rescindió el contrato y compró la Empresa del Agua. Para administrar el servicio, se organizó el Consejo Superior de Agua de Lima, que se transformó luego en la Junta Municipal de Agua y finalmente en la Junta del Agua de Lima. Sin embargo, hasta estas alturas de nuestra historia, no hemos empleado el término “agua potable”, pues el agua consumida por los limeños, hasta 1917, no lo era. El agua proveniente de La Atarjea era producto de filtraciones, buena parte de la cual tenía su origen en acequias de regadío (como las del “río” Surco), y desde su captación, hasta su destino final, no tenía ningún tipo de tratamiento que la hiciera apta para el consumo humano. Para colmo de males, entre la población ni siquiera se había generalizado la costumbre hogareña de “hervir agua”.

Bajo la administración municipal del servicio de agua, lo más trascendental fue que, después de casi 400 años, la población de Lima por fin pudo usar y beber agua realmente potable. En mayo de 1917, gracias al impulso y gestiones del alcalde Luis Miró Quesada en materia de sanidad, se instaló en la Caja de Aforos, a la entrada de La Atarjea, una “Planta de Clorinación”, la primera de su género en el Perú. De esta manera, el agua llegaba purificada al reservorio de Ansieta antes de su distribución en la capital. Al poco tiempo también se comenzó a aplicar alúmina al agua para eliminar su turbidez.

Historia del agua potable en Lima (1)

Como sabemos, la principal fuente de agua para el consumo de los 8 millones de limeños es el río Rímac[1]. El Rímac, durante los meses de invierno (ausencia de lluvias en la sierra central) recibe parte importante de su agua de fuentes de la vertiente oriental que son desviadas para dirigirlas a nuestra ciudad, que de otra manera se verterían en el río Amazonas y se perderían luego en el Océano Atlántico. Para que el agua del Rímac llegue hasta las plantas de tratamiento de La Atarjea, hace un largo recorrido de 125 kilómetros, descendiendo 5,000 metros desde las alturas de los Andes.

Lima, en resumen, recibe aguas superficiales de fuentes fluviales y, un porcentaje menor, de aguas subterráneas.  Esta cantidad debería bastar para abastecer a toda su población; sin embargo, el mal uso y las pérdidas que se producen en los hogares y en el sistema de distribución conllevan a que esta situación no se produzca.

El siglo XVI: los primeros años.- Luego de la fundación española de Lima, sus pobladores recogían y bebían agua directamente de las orillas del Rímac o de sus bocatomas, como el Huatica, el Maranga o Surco. Recién, en 1552, el Cabildo vio la forma de traer agua limpia desde los manantiales de La Atarjea. La idea era buscar fuentes más sanas de agua; además, en 1556 se creó el Juzgado Privativo de Aguas, encargado de de atender la distribución del vital líquido en las acequias y pilas de la ciudad.

Nuevo libro: “Libertad económica y régimen político”

¿Bicentenario de la Independencia?: un texto de Germán Carrera Damas

El maestro Carrera Damas

La presentación mediática de la significación histórica del año 2010 para Hispanoamérica se expresa como “Bicentenario de la Independencia”. Esta simplificación de los hechos históricos no merece mayor examen crítico. Basta observar que se asume como representativo del proceso de Independencia el momento convencionalmente establecido, -no críticamente reconocido-, como el inicio de ese proceso. Simplificación ésta que incomoda al historiador. Si bien no tanto como a los dictadores en ejercicio o en prospecto, quienes escudan la violación por ellos de los valores vinculados con esa Independencia, comenzando por la Libertad, proclamándose adalides de la verdadera independencia. Relegan para ello la que se conmemora a la condición de falsa o, piadosamente, a la de seudo independencia, meramente preparatoria de la que tales fariseos dicen no ya estar complementando si no realizando.

Dejando de lado estas y otras consideraciones, quizás valga la pena reflexionar sumariamente, de manera crítica, sobre un caso de los envueltos en la conmemoración mediática.

IV Centenario de la fundación de Lima (2)

Árbol del IV Centenario al frente del club Lawn Tennis

1. Se culminaron las obras complementarias y de ornato de la Plaza San Martín. Recordemos que durante los años 20, solo se habían inaugurado en este recinto el monumento al Libertador, el Hotel Bolívar y el Teatro Colón; lo demás eran construcciones antiguas que había que eliminar. Por ello, se aprovechó la coyuntura del IV Centenario, durante la administración del alcalde Luis Gallo Porras, para culminar la construcción de la plaza. Esto comprendía el nuevo local del Club Nacional y los demás edificios del contorno, de estilo neoclásico, con sus respectivos arcos. Un dato curioso. Pocos limeños saben por qué la Plaza tiene tantos desniveles salvados por una serie de escalinatas. La razón es que fue construida sobre la antigua estación de San Juan de Dios, terminal del ferrocarril Lima-Callao. En aquella estación había dos enormes huecos en los que estaban instaladas las “torna mesas” en las que se hacían girar las locomotoras que venían del Callao remolcando los vagones. De esta manera, se permitía que estas se pusieran en dirección contraria y poder regresar al Callao. Con el objeto de evitar mucho gasto rellenando los huecos, la Alcaldía decidió incluir los desniveles que ahora notamos.

2. Se inauguró el restaurante “La Cabaña” (21 de diciembre de 1934), construido por la firma Leon’s Monzart en los jardines del segundo tramo del Paseo de la República. Concurrió el presidente Benavides y los padrinos fueron la señorita Francisca Benavides y Benavides (hija del Presidente) y el señor Luis Gallo Porras (Alcalde de Lima). Pronunció el discurso oficial, a nombre del Concejo Provincial de Lima, el señor concejal Manuel Orellana Agüero, Inspector de Alamedas y Paseos. La idea era que Lima tenga un restaurante que estuviera a la altura de los mejores del mundo.

3. Entre el 6 y el 27 de enero de 1935 se realizó en Lima el Campeonato Sudamericano de Fútbol en el Estadio Nacional (el antiguo de madera). Solo participaron cuatro selecciones: Perú, Uruguay, Argentina y Chile; los uruguayos fueron los campeones. La selección peruana estuvo conformada, básicamente, por el famoso equipo que un año después participaría en las Olimpiadas de Berlín, en la que destacaban Teodoro “Lolo” Fernández, Adolfo “Manguera” Villanueva, Juan “El Mago” Valdivieso y “Titina” Castillo, entre otros. 

Powered by WordPress | T-Mobile Phones for Sale at BestInCellPhones.com | Thanks to Free Phones at iCellPhoneDeals.com, Free MMORPG Games and Fat burning furnace review